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POEMA “NO TE RINDAS” DE MARIO BENEDETTI
NO TE RINDAS
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas ,E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo… te quiero.
Autor:Mario Benedetti
http://www.youtube.com/watch?v=FVmzozWphQg&feature=player_embedded#!
POEMA
A veces, la vida nos trae de improviso
un amargo trago que resulta duro
y que nos obliga a detener el paso
y recuperarnos puede ser difícil.
Emprender de nuevo la marcha y el ritmo
exige un esfuerzo que lleva su tiempo,
pero hay que saber retomar el camino,
dejando de lado las cargas que pesan
y abriendo los ojos hacia el horizonte
que marca el destino, con la frente alta,
con el alma abierta, sin rencor, luchando
y tendiendo puentes hacia la esperanza.
V. K.
POEMA CANCION DE MIGUEL HERNANDEZ
Poema Canción Del Esposo Soldado de Miguel Hernández
He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.
Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.
Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.
Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.
Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.
Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.
Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.
Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.
Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.
Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.
Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.
MUERE LA TIERRA
MUERE LA TIERRA
Muere la tierra quemada
bajo el asfalto que niega el latido
de los árboles
buscando el agua secreta del invierno
en la ciudad que suplanta de cemento
a la naturaleza
la niebla es humo de automóviles
y la lluvia golpea los espejos de cristal
que abrazan a las oficinas
Han repoblado de videocámaras las calles
huecos ojos digitales que espían
la soledad desplomada de la multitud
y la inclemencia de lo cotidiano
se desvela morbosa
desde la caverna irreverente de los patriotas
los ciudadanos sólo son un código
náufragos que regresan a sus jaulas
en impersonales ascensores
En la memoria silenciosa de otra noche
las sirenas de la policía
perturban la frágil intimidad
de los sueños
Fernando Sabido Sánchez
MARIO BENEDETI
INÚTIL PERDÓN
INÚTIL PERDÓN

El día que creíste
tener las cosas claras
enfrentándote a su mirada
te rompió un brazo
para que supieras
a quién pertenecías
y desistieras de pensar
por ti misma
Te despreció como ser humano
ridiculizando tu sensibilidad
pero no le dijiste basta
Y por enésima vez
le has perdonado.
Fernando Sabido Sánchez
EN MI ALMA ESTA EL BESO QUE PUDO SER
Ahora a quien
A quién van a engañar ahora tus brazos
A quién van a mentirle ahora tus labios
A quién vas a decirle ahora “te amo”
Y luego en el silencio le darás tu cuerpo
Detendrás el tiempo sobre la almohada
Pasarán mil horas en tu mirada
Sólo existirá la vida amándote
Ahora quién?
Y quién te escribirá poemas y cartas
Y quién te contará sus miedos y faltas
A quién le dejarás dormirse en tu espalda
Y luego en el silencio le dirás “te quiero”
Detendrás su aliento sobre tu cara
Perderá su rumbo en tu mirada
Y se le olvidará la vida amándote
Ahora quién?
Ahora quién si no soy yo
Me miro y lloro en el espejo y me siento estúpido
Ilógico, y luego te imagino toda regalando el olor de tu piel
Tus besos, tu sonrisa eterna y hasta el alma en un beso
En un beso va el alma
Y en mi alma está el beso que pudo ser
A quién le dejarás tu aroma en la cama?
A quién le quedará el recuerdo mañana?
A quién le pasarán las horas con calma?
Y luego en el silencio deseará tu cuerpo
Se detendrá el tiempo sobre su cara
Pasará mil horas en la ventana
Se le acabará la voz llamándote
Ahora quién?
Ahora quién?
Ahora quién si no soy yo?
Me miro y lloro en el espejo y me siento estúpido
Ilógico, y luego te imagino toda regalando el olor de tu piel
Tus besos, tu sonrisa eterna y hasta el alma en un beso
En un beso va el alma
En mi alma está el beso que pudo ser
LA PALOMA-ALBERTI
La paloma
Se equivocó la paloma
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba.
Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana
se equivocaba,
se equivocaba.
Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba…
Rafael Alberti




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